domingo, 25 de septiembre de 2011

El sillón de mis sueños


¿Alguien sabe dónde puedo encontrar algo así? ¿Ikea? ¿Amazon?

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Literatura e Internet (4): más/mis libros electrónicos

La lectura de libros en soporte electrónico sigue ganando terreno. Traduzco y resumo un par de noticias al respecto:
     1) Barnes&Noble, la mayor librería de EE.UU. sigue perdiendo dinero principalmente por el descenso de ventas de libros en papel. Sin embargo sus acciones han subido  gracias a la creciente aceptación de Nook, su lector electrónico, que ya ocupa el 27% del mercado y que va comiendo espacio al Kindle de Amazon. Por otro lado Amazon está rediseñando su  sitio para enfatizar los libros electrónicos, de los cuales ya vende más ejemplares que en formato impreso.  El nuevo diseño también obedece al aumento de ventas de libros para tablets. La propia Amazon sacará a la venta su propia tableta este otoño, con un precio aproximado de 250 dólares  (The Economist, 3 y 16 de septiembre, 2011).
     2) En general la industria editorial ha tenido beneficios, pero la venta de libros impresos ha bajado un 14% desde 2008. Esto se debe en gran parte al aumento de ventas en formato electrónico de obras de autores no necesariamente de gran calidad pero sí populares y con un público devoto y fiel (James Patterson, Stephen King, Nora Roberts, etc.). Por esta razón se está acortando también la distancia entre la fecha de publicación  de la versión impresa de un libro y de su versión electrónica, y en algunos casos adelantando ya su publicación en formato electrónico. También y según un informe de la Association of American Publishers y del Book Industry Study Group, la venta de libros electrónicos ha pasado de un 0.6% en 2008 a un 6.4% en 2010. En 2010 se vendieron 114 millones de ejemplares electrónicos. Esto parece ser una buena noticia para los escritores, que reciben unos derechos de autor más altos por las versiones electrónicas que por las impresas, ya que los gastos de publicación son menores. También positiva es la contrapartida del aumento de la publicación de libros de tapa dura y diseño más cuidado, que así se aproximan un poco al objeto de lujo y se distancian del objeto de consumo y uniformado que es el libro electrónico.  (New York Times, 2 de septiembre, 2011).
        Yo todavía no he comprado ningún ereader, por varias razones. La primera es que sigo esperando a que se uniformen y universalicen los formatos de edición, para que la cosa sea un poco más sencilla y no crearse complicaciones o incompatibilidades innecesarias. La segunda es que la mayoría de los libros que me interesan serían las novedades de ficción publicadas en España, para mejorar más aún este excelente blog ;-) .Sigo esperando a que las editoriales españolas salgan de la edad de piedra y arreglen el fiasco de Libranda. Y la tercera es que me temo que al final las tabletas van a acabar sustituyendo a los ereaders y en parte también a los portátiles. Así que, por ahora, prefiero esperar un poco. ¿Alguna sugerencia por ahí que me haga cambiar de planes?. 
    Y para que no falte mi granito de arena en todo esto, uno de mis libros ha sido seleccionado para la fase experimental de la biblioteca digital de Ediciones Cátedra. El libro es la edición crítica de los cuentos del mexicano Manuel Gutiérrez Nájera (1859-1895), una maravilla de cuentos para todo lector que guste de la prosa poética. El libro ya se puede visualizar, e imprimir para leer o trabajar con él, aunque todavía no es posible descargarlo. 

sábado, 10 de septiembre de 2011

Los enamoramientos (Javier Marías)

Hasta el momento mi apreciación por la obra de Marías ha ido pasando del entusiasmo (Corazón tan blanco) a la inquietud (Negra espalda del tiempo),  para llegar ahora, con Los enamoramientos, a una preocupante decepción. Decepción por varias razones, a pesar de  mi reconocimiento de la capacidad hipnotizante de su lenguaje. Pero el lenguaje solo no hace una buena novela, y en Los enamoramientos hay poco más que salvar.

      En primer lugar decepción por la disonancia entre el título y el verdadero tema del libro. El título puede hacer pensar que Los enamoramientos versa sobre la entidad y características del amor o de las relaciones amorosas, y puede que hasta el propio Marías haya pretendido convertirlo en el asunto principal. Sin embargo creo que el lector más atento se acabará dando cuenta de que al final toda la historia amorosa, con crimen incluido, no es más que un pretexto para que Marías vuelva sobre uno de sus temas más repetidos, y por eso más cansino y monótono. Y es que al final el amor o los enamoramientos quedan en un segundo plano, desplazados por la idea de que no hay certeza posible, de que todo es incertidumbre o en el mejor de los casos simple palabrería con buenas intenciones.  Por ello se dejan tantos cabos sueltos acerca de los pormenores del asesinato de Miguel, porque el autor cree sencillamente que no puede haber otro modo de hacerlo. Como esto es algo que Marías repite hasta la saciedad en otras novelas, el lector no puede sino quedarse con la duda de si lo que ocurre con Marías es que está tan atrapado  en esas coordenadas que no es capaz de salir de ellas y que todos los demás temas que trate  en sus novelas (amor, guerra, etc.) van a quedar inevitablemente neutralizados por ese escepticismo. 
     Tampoco queda muy claro si el título que ha elegido Marías quiere suplantar al tema del amor como tal o no, pero en cualquier caso y como aviso al lector que espere una novela romántica no puedo más que desaconsejarla. Salvo el caso de Miguel y Luisa, que se presentan verdaderamente como una “pareja perfecta”,  las demás combinaciones (María-Javier; María-Leopoldo, Javier-Luisa, etc.) están más bien definidas por las triangulaciones, el  egocentrismo o la superficialidad que por el verdadero compromiso. De forma análoga, el lector se va a quedar con la duda a cerca de la posibilidad real del amor, de vivir enamorado. Al tratar del amor –o mejor de los enamoramientos– y de otros temas adyacentes en este libro es donde se vierten muchas de las reflexiones  caras a Marías, como pueden ser el olvido, la fatalidad, la impunidad, la conciencia… Entre esas reflexiones algunas son más o menos brillantes, pero también abundan las obviedades y perogrulladas.  Y lo mismo ocurre con otras acerca de asuntos como el amarillismo periodístico, la política española, la vida literaria… Lo grave en este caso es que esa crítica es siempre negativa y cínica, y nunca constructiva. El remate a todo esto lo da María, la protagonista y narradora, que podía haber contribuido a una solución positiva del conflicto, por costosa que fuera, pero que al final decide abstenerse. Esto encaja bien en la filosofía escéptica de Marías, pero me parece que es una estúpida contradicción después de haber estado denunciando la falta de funcionamiento de tantos niveles de la vida española.
      Algunas cosillas más. 1) Como en Negra espalda del tiempo Marías vuelve a cebarse aquí  en la figura del profesor Francisco Rico, que puede representar la erudición inútil o la soberbia académica. No digo que algunos de los momentos no estén logrados, pero tanta repetición, de nuevo, da la impresión de agotamiento e incluso produce el efecto contrario. 2) La voz narrativa elegida por Marías es la de María Dolz, empleada en una editorial. En cuanto a la narración  hay momentos en que esa voz sí suena a femenina, pero en su mayoría se nota demasiado que sigue siendo la voz de su amo, por el estilo y por el tono. A Marías le pasa aquí un poco lo mismo que a Juan Benet, uno de sus maestros,  que al dar tanta prioridad al lenguaje acaban matando a sus propios personajes.  Además al presentar a María desde el principio como trabajadora de una editorial, el lector más avisado  ya sabe que eso va a traer como consecuencia inevitable y aburrida por su falta de originalidad la crítica del mundo literario, de escritores cuyos nombre en clave se ridiculizan. Todo ello, de nuevo sin proponer soluciones de ningún tipo.  3) Los continuos desmentidos  o relativizaciones de partes de la historia contada anteriormente (versiones diferentes de periódicos sobre el crimen,  versiones divergentes del apellido de Miguel, errores de traducciones, etc.) reflejan  bien esa idea de la imposible certeza que propone el libro, pero al final dejan la historia con una consistencia tan frágil que uno no sabe si realmente qué partes de ella son ciertas y cuáles no. Esto puede gustar una vez, como en Corazón tan blanco, pero al repetirse de nuevo, el lector tiene derecho a preguntarse si un escritor que ha recibido tantos elogios es capaz o no de crear mundos y registros diferentes, como lo hicieron o lo están haciendo Miguel Delibes, José Luis Sampedro o José Jiménez Lozano
      Al final, para mí, solo se salvan la descripción de la felicidad amorosa inicial de Luisa y Miguel, el momento en que se revela la cara en principio oculta del asesinato de Miguel y el lenguaje de Marías. Por eso creo que la foto de la portada es un buen resumen de todo el libro; una feliz pareja pero vista como reflejo, no como realidad, porque ya se encarga el narrador de decirnos, una vez más, que esa realidad no es fija, que no existe. Pero esto es algo que nos lleva diciendo desde hace mucho tiempo y que nos lleva a concluir, con el refranero español, que “para este viaje no hacían falta tantas alforjas”, ni tampoco cuatrocientas páginas.  (Javier  Marías: Los enamoramientos. Madrid: Alfaguara, 2011, 401 pp.). 


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