viernes, 10 de febrero de 2012

Poemas míos (1): De la diferencia entre la flor y el papel

Afirma un cirujano que a los treinta las mujeres ya necesitan arreglarse la cara.
Me pregunto si entenderán este capricho las mujeres de Sudán, o de Botswana
(Quizá el cirujano esté pensando en su esposa).
Se deduce entonces que el bisturí (o la inopia) puede detener el paso del tiempo
o parar el sol en el cielo
(hablo ahora seriamente).
Por lo mismo, la sonrisa de un enfermo puede valer menos que la de un ejecutivo,
o la de una modelo.
No me convence.
Tampoco me alegra   
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