El caso (y esto va en serio) es que ya me pasó otra vez algo parecido en Facebook: al día siguiente de publicar una reseña de una mediana novela de José María Guelbenzu en Alfaguara, mi página apareció bloqueada bajo el pretexto de publicar contenido ofensivo... Menos mal que al final venció el sentido común y restablecieron mi espacio virtual... Me queda el consuelo de pensar que todavía nos preocupa la literatura y que tanto Carmen Posadas como los responsables de Alfaguara leen este blog y se lo toman muy en serio, casi más que yo.
Aquí las pruebas:



