Éste es otro de los audiolibros que me he leído en mis idas y venidas por las carreteras de Texas, y que también he descargado de Librivox. En este caso la novela está leída por una sola voz, lo que le da un poco más de profesionalidad; no llega al nivel la lectura que Bob Inglis hace de El señor de los anillos pero el efecto es mucho más satisfactorio que el de otros audiolibros comentados aquí, como El castillo de Otranto o Drácula.
En general, el libro me ha gustado, sobre todo la primera parte, donde se despliegan los personajes y las acciones en una serie de trayectorias bien dispuestas y que anuncian bastante intriga y una compleja interacción entre todos ellos. Aunque hay un poco de maniqueísmo también hay otras zonas grises e inciertas que hacen que esta parte de la novela mantenga vivo el interés del lector. Por el contrario la segunda parte, me parece peor como novela de acción, aunque bastante más interesante como novela-ensayo, ya que está cargada de diálogos y controversias en torno al problema de la esclavitud y llena de interrogantes al respecto que no siempre son fáciles de solucionar.
Es cierto que a veces esos diálogos o las moralejas de la autora o del tío Tom son un poco cargantes o repetitivos, y que Flaubert podía tener su puntito de razón cuando calificó a Beecher Stowe de aburrida y puritana. Esto junto al simplismo de algunos personajes (el propio Tío Tom, la angelical Eva, etc.). Sin embargo, todo eso me parece que queda compensado por la verosimilitud histórica de la misma. No parece que haya nada que no haya podido ser real y, además, la fuerza de algunas escenas y la exposición de las lacras del sistema esclavista de forma tan dura hace también que el libro no siempre sea una novela rosa ni un besteller de final feliz. Y hay momentos como la huida de Eliza por el río o personajes como la hipocondríaca madre de Eva o Topsy que merecerían estar en cualquier antología.
Y ahora que estoy trabajando en esto de la literatura y secularización en la literatura hispanoamericana, me ha costado menos entender por qué el cristianismo pudo encajar tan bien entre la población negra americana. Por un lado, creo que no les costaría identificarse con Jesucristo, como víctima inocente -el pasaje de la agonía de Tom es quizá uno de los mejores ejemplos-. Y por otro porque si la Biblia la usaron algunos para justificar la esclavitud, otros la supieron emplear para justificar su liberación, especialmente en sus analogías con la salida de Israel del Egipto. El caso de los cuáqueros abolicionistas que ayudan a Eliza y a su esposo a escapar a Canadá puede ser un buen ejemplo de esto.
En fin, una novela que por momentos puede resultar un poco lenta o cargante, pero que merece la pena leer por otros muchos motivos, tanto literarios como extralitearios. Entre estos últimos, la idea de que pudo haber sido el detonante final para el comienzo de la Guerra de Secesión en Estados Unidos, lo que no es poco decir. En este sentido, no recuerdo muchos libros con una trascendencia similar o que sean tan necesarios para entender la historia de un país.
Comentarios y reseñas sobre la novela española contemporánea (y algunas cosillas más:-)
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martes, 27 de octubre de 2020
viernes, 4 de septiembre de 2020
Horace Walpole: El castillo de Otranto
Una de las ventajas que tiene vivir en Texas es que pasas tanto tiempo conduciendo que puedes 'leerte' miles y miles de audiolibros. Y una de las ventajas de internet es que un miles y miles de audiolibros pueden descargarse de páginas como Librivox. Y otra de las ventajas de Librivox es que te permite descargar clásicos que ayuden a sobrellevar a este blog la mediana altura de la actual novela española. Así que seguiré leyéndolos y reseñándolos de vez en cuando.
Uno de los que acabo de 'leer' ha sido El castillo de Otranto (The Castle of Otranto), de Horace Walpole, publicado en 1768 y considerado como el iniciador del género de la novela gótica. No me ha decepcionado, pero tampoco puedo decir que me haya entusiasmado. Quizá porque esperaba un poco más de lo fantástico y lo numinoso, y no tanto esa carga sentimental que tanto me ha recordado a las telenovelas, de las que no soy capaz de aguantar más de cinco minutos seguidos.
Como digo, sí hay algunos acontecimientos extraños, pero la mayor parte del libro está ocupada por escenas 'superemocionales' entre Isabella, Hipolita, Matilda, Theodore y Manfred, y el argumento lleno de anagnórisis, ilógicos imprevistos e inconsecuencias. Lo extraordinario ocurre sobre todo en los capítulos primero y último y de forma relativamente secundaria. El inglés suyo tampoco me ha parecido muy elaborado, aunque tiene la ventaja de ser fácimente inteligible. Se me queda un poco lejos de Robert L. Stevenson y Daniel Defoe. Pero, bueno, en cualquier caso, no deja de ser una lectura provechosa y obligatoria para todos los amantes del género. Sin ella es muy difícil entender el origen y las imaginaria de toda la literatura fantástica europea que le siguió. Lo que sí me pareció interesante es el prólogo, tanto por su interés teórico para entender las técnicas y estrategias narrativas de este tipo de literatura como por ser un perfecto ejemplo de por qué los prólogos son también lecturas obligatorias en todos los géneros.
martes, 9 de febrero de 2016
H. G. Wells: 'La máquina del tiempo'

Algo así ocurre con The Time Machine, donde me han parecido más interesantes las digresiones sobre el tiempo y la cuarta dimensión que las aventuras del viajero en ese futuro que no parece tan afortunado como a veces creemos y que sería profundamente distópico. Pero, de nuevo, los capítulos dedicados al viaje y a la descripción de los movimientos y personajes del nuevo mundo me han parecido bastante faltos de tensión, que se acumularía precisamente en los capítulos finales, a la vuelta del viajero a su casa-taller. Como otras veces, sería una novela para aficionados al género, incondicionales de la ciencia ficción o de las novelas filosóficas. Y, en esto, me imagino que es una buena novela.
lunes, 30 de noviembre de 2015
Alejandro Dumas: Los tres mosqueteros
![]() |
| Otro perfecto rompecabezas de Dumas |
No recuerdo muy bien ninguna versión cinematográfica concreta de la novela, pero de ésta sí me parece que hay algunas cosas que no había captado en aquellas. Aquí van:
1) El título puede desorientar un poco, pues el verdadero y principal protagonista es D'Artagnan.
2) Él y los otros tres mosqueteros son, aparte de aguerridos y lanzados, unos donjuanes, a los cuales a veces les pierden sus aventuras con alguna mujer fatal.
3) Las historietas amorosas de la reina y el duque de Buckingham, y algunas otras (D'Artagnan y Constance, etc), son en el libro otras piezas igualmente imprescendibles de la historia, pero creo que en el cine o en la tv no hay tiempo o espacio para cubrirlas.
4) Algo semejante ocurre con el sitio de La Rochelle, con sus aventuras secundarias que, en el fondo no lo son tanto, y que al prescindir de ellas, las versiones filmadas no pueden dar idea de esta peculiar habilidad de Dumas.
5) D'Artagnan, Milady y Richelieu son los personajes claves sobre los que gira el argumento y toda la historia; los demás son secundarios pero imprescindibles; sin cada uno de ellos la novela sería como un rompecabezas que no se ha terminado.
6) El anticlericalismo de Dumas es bastante notable, y algunas veces barato y tópico, como la escena de los clérigos que disputan sobre el tema de la tesis de Aramis. Éste es quizá uno de los momentos más prescindibles del relato, o de los más claramente metido con calzador. Igualmente, su caracterización de Richelieu es más bien maniquea, y no hace mucha justicia a la complejidad histórica de Armand Jean du Plesis.
y 7) Como buen escritor romántico que es su autor y como buena novela de folletín, Los tres mosqueteros tiene a unos personajes dominados por pasiones como la venganza, el amor, el triunfo personal, etc., que son los verdaderos motores de la acción. Y no hay que esperar más, aunque no sea poco.
¿Merece la pena leerlo? Sí. Uno no deja de aprender de los clásicos, bien sea en sus contenidos -en este caso un poco superficiales- o en sus técnicas -en este caso, referencias obligadas-.
martes, 8 de septiembre de 2015
Walter Scott: Ivanhoe (y Robin Hood)
Otro de los audiolibros que al compararlo con las versiones cinematográficas no ha dejado de darme alguna sorpresa, sobre todo por la figura de Robin Hood. Aunque el título de la novela se refiera al caballero Ivanhoe, la verdad es que el peso del argumento no descansa tanto sobre él, sobre todo a partir de su convalecencia tras resultar herido en el torneo.
Así figuras como Isaac, Rebeca, Lady Rowena, el príncipe Juan y el propio Ricardo Corazón de León parecen ocupar un plano mucho más relevante que el propio Ivanhoe, que al final resulta una especie de comodín o de 'deus ex machina' para arreglar la muy trágica situación de Rebeca. Y por encima de todos ellos, Robin Hood, una figura del folklore inglés pero que en esta novela lleva a cabo las acciones más conocidas y típicas de las películas. Al final, acaba dando la impresión de que tiene mucho más relieve que el propio Ivanhoe y el resto de los personajes y que es muy capaz de tener su propia novela y sus propias películas.
Y también, como noté a propósito de Robison Crusoe, otra novela inglesa que no deja de recurrir a la Leyenda Negra española, aunque con unos tonos menos cargados que la de Daniel Defoe. En fin, para leerla con paciencia, aguantando además varios momentos de lentitud insoportable, y sin olvidar que no estamos ante una historia novelada, sino ante una novela histórica, con mucha más ficción de la que esta etiqueta pueda hacer pensar.
Así figuras como Isaac, Rebeca, Lady Rowena, el príncipe Juan y el propio Ricardo Corazón de León parecen ocupar un plano mucho más relevante que el propio Ivanhoe, que al final resulta una especie de comodín o de 'deus ex machina' para arreglar la muy trágica situación de Rebeca. Y por encima de todos ellos, Robin Hood, una figura del folklore inglés pero que en esta novela lleva a cabo las acciones más conocidas y típicas de las películas. Al final, acaba dando la impresión de que tiene mucho más relieve que el propio Ivanhoe y el resto de los personajes y que es muy capaz de tener su propia novela y sus propias películas.
Y también, como noté a propósito de Robison Crusoe, otra novela inglesa que no deja de recurrir a la Leyenda Negra española, aunque con unos tonos menos cargados que la de Daniel Defoe. En fin, para leerla con paciencia, aguantando además varios momentos de lentitud insoportable, y sin olvidar que no estamos ante una historia novelada, sino ante una novela histórica, con mucha más ficción de la que esta etiqueta pueda hacer pensar.
domingo, 10 de mayo de 2015
Daniel Defoe: 'Robinson Crusoe'
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| Aunque se trata de un clásico, también es el libro más WASP que he leído hasta ahora |
1) El comienzo de la novela, por ejemplo, no es el naufragio sino un recuento de toda la educación en la casa paterna y ya independizado de ella, del protagonista. Sólo así se entiende toda su capacidad de superviviencia en la isla.
2) El contenido religioso del libro. Reconozco que tal como se cuenta en la novela es un poco difícil de plasmar en una película de aventuras, pero al mismo tiempo eso supone dejar fuera todo el trasfondo y motivo espiritual del libro, que a mí me ha parecido casi el principal. En el fondo lo que se narra es la conversión de Crusoe a un cristianismo biblico y protestante, más emocional que intelectual, pero que se va a convertir en su cosmovisión a partir de su lectura de la Biblia.
3) Lo incorrectamente político que nos sonaría hoy, con continuas calificaciones de 'salvajes', 'ignorantes', etc., etc. para los nativos de Africa y América, así como su falta de escrúpulos o críticas para con la esclavitud, con la que Robinson parece sentirse muy a gusto.
4) Su agresiva participación en la construcción de la 'Leyenda Negra de España', pues la colonización que según Defoe hicimos de América hubiera debido de seguir la modélica que los anglosajones hicieron de sus colonias (jajajaja). Con esto va el tópico anticatolicismo de viejo cuño protestante.
5) Las aventuras europeas que siguen a su regreso de la isla, innecesarias quizá en la película, pero muy ilustrativas de las contradicciones de la vida personal del protagonista y de la vida social de la época. España tampoco sale muy bien parada.
A pesar de todo, prefiero el libro a la película, como en tantas otras ocasiones.
martes, 20 de enero de 2015
Mary Shelley: 'Frankenstein'
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| El libro, mucho mejor que la película, otra vez. |
En este caso, Frankestein ha sido una de las novelas que me ha resultado más irreconocible al compararla con la versión cinematográfica que conocía de ella (la de 1931), que a su vez es una adaptación teatral de la novela de Shelley.
En la película se pierden tantos elementos técnicos y argumentales de la obra original que casi ni se puede hablar de que se trate de una adaptación o versión de la misma. De todos ellos, el que más me ha llamado la atención es el propio personaje del monstruo, que nunca recibe un nombre en la novela, que tiene una carga de humanidad completamente ausente en la película y que, al menos para mí y junto con los arrepentimientos del dr. Frankenstein, es lo más atractivo de la historia. Las conversaciones entre el monstruo y su creador a la mitad del libro, y la conversación, ya al final, entre el monstruo y el amigo del dr. Frankenstein justifican por sí solos la lectura de toda la historia.
En el fondo, más que una novela gótica o de terror -eso es producto del cine- es más una novela de trágica búsqueda de la identidad y la propia felicidad del monstruo, que llega a darse cuenta de que no ha nacido de ninguna relación amorosa sino de un experimento científico y que ahora su creador hace oídos sordos a sus peticiones. Creo que en este sentido, como novela de búsqueda de identidad o de búsqueda de felicidad es una de las mejores que he leído. Al mismo tiempo tiene mucho de actualidad, como puede deducirse de este artículo acerca de la 'Generación ?', es decir de la crisis de identidad por la que están pasando las personas nacidas por métodos diferentes al de la relación entre sus padres biológicos.
El inglés de Shelley no es muy barroco y se entiende fácilmente. En su mérito hay que recordar también que deben de contarse con los dedos de una mano las novelas que a la vez combinen su sencillez argumental, con la relativa complejidad orginanizativa -se trata de una novela epistolar- y sobre todo, con una carga de humanidad realmente profunda y duradera; por eso creo que nunca dejará de ser un clásico.
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