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miércoles, 10 de julio de 2013

Javier Tomeo: palabras mentirosas y miradas veraces

El primer relato de un libro de cuentos suele ser una especie de declaración estética o ideológica del autor, la clave en la que quiere que leamos el libro. En mi anterior entrada reseñaba Problemas oculares, de Javier Tomeo, en cuyo primer cuento se incluye una cita que merece una entrada para ella solita. La primera parte de la cita me ha recordado demasiado a las promesas de los políticos y a las frases de muchas celebrities; la segunda, como contraste, a las miradas de un niño o de una madre. La dejo como otro pequeño homenaje a Tomeo: 

“Las palabras pueden ser falsas. Podemos esparcirlas a nuestro alrededor y fabricarnos con ellas una máscara. Las miradas, sin embargo, se escapan a nuestro control. Nacen de una dimensión misteriosa, sobre la que no pueden actuar los resortes de nuestra voluntad y descubren impúdicamente todos nuestros secretos” (p. 12). Algo así como las miradas de esta imagen: 


Y, como contraste, estas otras, un poco más enrevesadas...




domingo, 30 de junio de 2013

Javier Tomeo: 'Problemas oculares'

Tenía esta entrada programada para dentro de unas semanas, pero la publico ahora, como pequeño homenaje a Javier Tomeo. El libro no me convenció tanto como Amado monstruo, pero no deja de tener sus méritos y momentos brillantes.

En la contraportada del libro se avisa que  hay dos grupos de "miopes", según se entienda entendida esta palabra en sentido general o metafórico. El primero sería el de los miopes  que no pueden encontrar la dirección correcta que quieren para su vida o que se equivocan a la hora de elegir entre izquierdas y derechas, y el segundo sería el de los "falsos miopes que se escudan astutamente tras su aparente miopía para no ser testigos" de situaciones que podrían complicarles la vida.

     Ésta es una buena clasificación de este grupo de cuentos, pero yo creo además que se pueden hacer otras dos lecturas adicionales.  Una sería  desde la perspectiva de lo “políticamente correcto”, y entonces cada uno de los cuentos se convertiría en una clara ofensa a  minorías o discapacitados. Con el tono sardónico e irreverente que caracteriza a Tomeo, en todos ellos se narran historias o situaciones en las que miopes, bizcos y otros personajes ‘visually impaired’ protagonizan unos inevitables y divertidos desencuentros. Si el lector se acerca a ellos desde esta perspectiva difícilmente va a poder disfrutarlos. La otra posibilidad es leerlos para reírse de  uno mismo, porque al fin y al cabo todos, con el paso del tiempo, seremos miopes, bizcos o cegatones. Y entonces no dejan de ser unos relatos originales, divertidos a veces hasta la hilaridad, ingeniosos y capaces de mostrar la habilidad de un escritor que sabe construir lo grotesco o lo ridículo a partir de lo cotidiano y sin caer necesariamente en la crueldad.


 Marty Feldman, el Igor de 'El jovencito Frankenstein',
 otro posible protagonista para estos 
cuentos de Tomeo

lunes, 10 de septiembre de 2012

Más carcajadas silenciosas ('Fortunas y adversidades de Sherlock Holmes', de Carlos Pujol).

En las otras obras  de Carlos Pujol comentadas en este blog he contado que uno de sus méritos más interesantes es ese sentido del humor británico, que te hace leer muchos de los pasajes de cada libro en un estado de constante 'carcajada silenciosa'. Este es otro ejemplo más, y quizá más logrado que los anteriores, y sin que esto quite mérito al entramado de cada una de las dieciséis breves historias o episodios (me resisto a llamarlos cuentos) que componen el volumen. Un poco menos logrado me parece el intento de humanizar a Sherlock Holmes que se anuncia en el prólogo. Quizá en esto tenga que ver el estilo de Carlos Pujol, que tiende a los párrafos muy medidos y a unas frases muy cuidadas y perfectamente construidas. Esto y la amplitud de su vocabulario nos dice que podemos aprender mucho de su técnica pero me parece que al final esa insistencia en la exactitud acaba contagiándose a los personajes y estos se convierten en algo muy bien perfilado y caracterizado pero con poca vida real. Aunque, tratándose de británicos, quizá esto sea un acierto involuntario y entonces Fortuna y adversidades se trate de un trabajo perfecto. La verdad es que me gustaría pensar esto de un autor como Pujol, cuyos universos y personajes destilan un optimismo y una entereza vital mucho más atractiva que los de tantos rolletes posmodernos. 

     Salvo una, todas las historias están contadas por el Dr. Watson, y son de argumentación y temática variada: meditaciones sobre la labor detectivesca, casos policiacos 'omitidos' por Conan Doyle, intentos de Watson por acabar con la soltería de su amigo, sátiras costumbristas, amenas reflexiones y juegos acerca de la intertextualidad literaria... Aunque para disfrutarlo al máximo hay que conocer al menos algunos casos y personajes del 'verdadero Sherlock Holmes', las historias se leen fácilmente y entretienen y divierten. Muy apropiada para pasar un buen rato, para iniciarse en la original literatura de Carlos Pujol y para contemplar la posible vida escondida de Sherlock Holmes. Obviamente el título nos dice que el autor ha querido hacer lo que hicieron los muchos continuadores de
El Lazarillo. A mi juicio lo ha conseguido y ha escrito un libro que debería ser considerado una continuación de las novelas e hitorias del detective de Conan Doyle. Y otra razón más para felicitar a la editorial Menoscuarto, que sigue de acierto en acierto (Carlos Pujol: Fortunas y adversidades de Sherlock Holmes. Palencia: Menoscuarto, 2007, 132 pp.).



domingo, 25 de septiembre de 2011

jueves, 14 de abril de 2011

Vivir (y morir) para el blog...

Para quitar un poco de hierro al blog, después de la última entrada, os traigo aquí este vídeo acerca de la 'ciberadicción'. Quizá ya lo conozcáis, pero no deja de ser divertido. Saludos.


viernes, 28 de enero de 2011

Cada vez que decimos adiós (Carlos Pujol)

Cada vez que decimos adiós es la segunda novela que leo de Carlos Pujol, y también esta vez he quedado contento. Como en El teatro de la guerra, todo en ella parece estar medido, cada frase,  cada diálogo, cada escena... Ni falta ni sobra nada. Una curiosa muestra de ese afán de precisión puede ser la extensión casi uniforme de los párrafos narrativos o descriptivos de la novela, de unas ocho a diez líneas casi todos ellos y construidos en torno a una o dos frases principales en las que se van insertando con exactitud de relojero cada una de las palabras o expresiones que parecen hechas para ese momento. 

Pero aparte de esto y de algunas frases y diálogos breves especialmente brillantes, lo mejor es,sin duda alguna su intención paródica de las novelas detectivescas, y de manera principal las de Agatha Christie. Cada vez que decimos adiós recuerda inevitablemente a novelas como Diez negritos o Asesinato en el Orient Express, con sus víctimas y sospechosos viviendo en un mismo techo bajo el que ocurren uno o varios asesinatos que parecen romper toda lógica, en este caso por la inmediata e inexplicable desaparición de los cadáveres. La solución final también es original y es de esas que una reseña no puede ni debe revelar.

L
a parodia se produce sobre todo por el enfoque elegido por el narrador, un español profesor de castellano que vive en la pensión de una ciudad escocesa rodeado de personajes singulares, descritos a modo de figuras de cartón piedra, de commedia dell'arte o de película de Chaplin. Sin embargo no llegan a ser personajes completamente librescos o artificiales, y en varios de ellos asoma una humanidad también única y atractiva, especialmente en el caso de Theresia, la abstraída enamorada (?) del narrador. En otros ocasiones esos personajes son más bien portavoces de las ideas singulares e irónicas del autor, pero todo ello coordinado e insertado en la narración con elegancia y originalidad, sin que ésta se convierta en un mero pretexto doctrinario o pedagógico.

Como historia, Cada vez que decimos adiós, también funciona, aunque quizá no satisfaga a quienes gusten de argumentos emocionlaes y situaciones límites. Y es que el lector ideal de esta novela tiene que estar familiarizado con el mundo literario y cinematográfico al que continuamente se refieren  los guiños de Pujol, unos guiños que para ese lector van a resultar en continuas 'carcajadas silenciosas'. En este sentido el libro es divertidísimo y una pequeña obra maestra, imprescindible para este tipo de público.

Así  pues, otro acierto de Carlos Pujol, que disfrutarán sobre todo los aficionados al género policiaco y de la parodia metaliteraria. Si se va buscando una simple historia detectivesca es probable que acabe defraudando. De los libros comentados hasta ahora en este blog, el más parecido es sin duda alguna Los amigos del crimen perfecto, de Andrés Trapiello, también en mi lista de recomendados. (Carlos Pujol: Cada vez que decimos adiós. Barcelona: Seix Barral, 1999, 190 pp.).



domingo, 17 de octubre de 2010

Sin noticias de Gurb (Eduardo Mendoza)

Novela corta organizada en torno al diario de un extraterrestre que ha llegado a la tierra en compañía de otro, llamado Gurb, el cual se ha dejado perder por la ciudad de Barcelona bajo la apariencia de una famosa  cantante. Las entradas del diario narran la búsqueda de Gurb por parte del primer extraterrestre, que al final protagoniza la mayor parte de la acción y que va recorriendo las calles y micromundos de Barcelona y también encarnándose en personajes como Gary Cooper o Miguel de Unamuno cada vez que lo necesita o lo ve conveniente.

La perspectiva del alienígena facilita la visión paródica de aspectos como los modos de vida catalanes y españoles, la anatomía humana, las máquinas e inventos, las costumbres sociales, las instituciones políticas y culturales, etc., etc. No cabe duda que Mendoza  ha sabido sacar fruto de ese recurso narrativo y hacer de la novela una historia con momentos realmente logrados y divertidos. Ese tono alegre y desenfadado se mantiene bien a lo largo del libro, sin dejar paso a la sátira cruel o pesimista. De todas formas  y especialmente al final, algunas situaciones pueden parecer un poco repetitivas, la voz del extraterrestre parece quedar opacada por la del propio autor, y algunas escenas resultan también demasiado 'comedieteras'.


El formato narrativo elegido -las entradas en un informe de viaje- no permiten mucha flexibilidad estilística, por ello no debe buscarse en este libro brillos estéticos o riquezas que Mendoza muestra en otras ocasiones. En cualquier caso aquí y allá brillan de vez en cuando esas singularidades propias de un buen escritor.


En definitiva, una obra menor, de la que no hay que esperar más que lo que creo que el autor ha querido conseguir: que el lector pase un buen rato, con una anécdota en principio intrascendente pero que deja al descubierto algunas de las ridículeces o sinsentidos de la España y la Cataluña del libro. La mención a algunos personajes históricos más o menos recientes (Marta Sánchez, Alfonso Guerra, Ángel Casas, etc.) puede despistar a los lectores más alejados del momento de la primera edición de la novela, hace ya casi veinte años (1991). Por cierto, me acabo de enterar que Mendoza ha ganado el premio Planeta 2010, con la novela titulada 
Riña de gatos. Madrid, 1936. (Eduardo Mendoza: Sin noticias de Gurb. Barcelona: Seix Barral, 1994, 139 pp.).


sábado, 14 de agosto de 2010

Pasando página (Sergio Vila-San Juan)

El libro de Sergio Vila-San Juan es otra de las referencias insalvables para conocer la literatura de estas fechas. A pesar de su extensión, se lee de un tirón, bueno, casi de un tirón. En él nos enteramos sobre todo de los negocios y negocietes del mundo editorial, sus grandezas y sus miserias... Vila-San Juan lo cuenta todo con un tono saludablemente irónico y  sus  gotitas de humor, como ésta acerca de las connivencias entre editoriales y periódicos: "La cuestión de las sinergias entre El País y Alfaguara ha coleado durante todo el decenio de los 90 (...) Durante un tiempo circuló un chiste: 'No es que El País tenga preferencias, es que trata a las editoriales por orden alfabético: Alfaguara, Alianza, Anagrama....' (Sergio Vila-San Juan: Pasando página. Autores y editores en la España democrática. Barcelona: Destino, 2003, 726 pp., p. 317).

viernes, 9 de julio de 2010

Aparición del eterno femenino contada por S.M. el Rey (Álvaro Pombo)

He tenido que hacer un viaje y he podido dejar de lado a Amado Nervo y sacar tiempo para acabar esta breve novela de Álvaro Pombo. Y ha merecido la pena. Es uno de los libros que más he disfrutado últimamente, tanto por su originalidad técnica  como por el mundo tan humano  que retrata. Esta vez la contraportada no engaña. Realmente es un libro "comovedor y divertidísimo", con el hallazgo de esa voz narrativa inolvidable que es Ceporro, o como él mismo se llama  "S.M. el Rey", por ser el dueño de la palabra y el narrador de la historia.

En la novela existe esa sola voz narrativa, que relata una entretenida serie de anécdotas ubicadas en la posguerra española y protagonizadas por dos niños (el Ceporro y el Chino) y una niña alemana (Elke) adoptada por unos familiares. Hay de todo, y todo positivo: momentos de humor desternillante, emoción tierna pero nada cursi, ironía sin acritud y dolor sin amargura. Pero quizá más que la propia historia, lo más logrado sea el manejo del lenguaje y el narrador. Ceporro narra como habla y narra cuando habla. Pombo ha sabido recrear una oralidad casi perfecta y un discurso en el que va diseminando  interesantes filosofías sobre el poder encantador de la palabra. No hacen falta ni se echan de menos diálogos, descripciones, narradores omniscientes ni recursos de otro tipo. La voz del Ceporro es suficiente y autosuficiente, y los leitmotivs de la historia (los vencejos que marcan el paso del tiempo con sus idas y venidas, las relaciones amorosas o casi-amorosas de Rodolfo y Belinda, y del el triángulo o cuadrángulo de Ceporro-Chino-Elke y Covadonga) sostienen la unidad estructural de fondo sin permitir que nada quede suelto o incompleto. Uno sólo echa de menos que no haya segundas partes. Un libro ideal para explicar a los alumnos lo que es la oralidad en literatura. Quizá les cueste leerlo a aquéllos que estén acostumbrados a narraciones tradicionales, en tercera persona, con narrador omnisciente, etc. Pero el esfuerzo merece la pena.


   Un solo
caveat: de Pombo sólo he leído este libro y el cuento "Tio Eduardo", recogido en la antología de Fernando Valls comentada ya en este blog. Si es posible comparar  peras con manzanas, el cuento me pareció bueno pero inferior a la Aparición... Y me temo que quizá esté pasando lo mismo con sus otras novelas. Es el bendito riesgo de escribir una historia tan lograda como ésta. No en vano el mismo Pombo afirmaba que la "Aparición del eterno femenino contada por S.M. el Rey es mi mejor novela."  (Álvaro Pombo: Aparición del eterno femenino contada por S.M. el Rey. Barcelona: Anagrama, 1993, 191 pp.).








sábado, 8 de mayo de 2010

España, aparta de mí esos premios (Fernando Iwasaki)

Divertida y a menudo desternillante parodia de las convocatorias, estrategias y resultados de la manía de los premios literarios que inunda la vida cultural española. No es propiamente un novela ni una serie de cuentos, sino un volumen formado por una serie de concursos en los que una variante del mismo cuento –un o una japonesa instalada en la vida española a través de unas rocambolescas peripecias– acaba resultando la ganadora de cada certamen, a pesar de la decisión no unánime e igualmente absurda de los jurados. De paso, la parodia se dirige a muchas de los sinsentidos e idiosincrasias que un extranjero con un buen sentido del humor debe encontrar en la España actual de lo políticamente correcto o de los localismos aldeanos. Títulos como "El sake del pelotari", del concurso "Juan Antonio Moguel" de la ciudad de Eibar (2007), o "La geisha cubista", del concurso "Margarita Xirgú" (2007) convocado por la Plataforma de Mujeres Comprometidas de Cataluña, pueden dar una idea del tipo de relatos contenidos en el volumen, donde no falta tampoco su burlona intertextualidad y su parodia metaliteraria.

Libro muy útil para un curso sobre premios literarios, aunque más como libro de referencia que como libro de lectura obligatoria, que también cabría. Los alumnos deben estar relativamente familiarizados con la vida social y política española y a menudo con lo 'malhablados' que para muchos hispanoamericanos son los españoles (Fernando Iwasaki: España, aparta de mí estos premios. Madrid: Páginas de Espuma, 2009).

    

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