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martes, 16 de junio de 2015

Contraportadas: Bernardo Atxaga y ‘El hijo del acordeonista’

La lectura de la contraportada y la contrasolapa de El hijo del acordeonista, uno no puede sentir sino cierta perplejidad. La contrasolapa, bajo del título de “La crítica ha dicho” viene con cuatro citas de críticos con apellidos euskeras. Nada que objetar, por supuesto. Pero la cosa empieza a ser un poco sospechosa cuando dos de esas críticas proceden de Gara y de Berria y las otras dos de críticos independientes  o académicos (Andu Lertxundi y Amaia Gabantxo).  El hecho de que no aparezca ningún comentario de otro ámbito me da que pensar que para esta novela el lector va a tener que disponer de ciertas tragaderas políticas, quizá las que no tuvo Ignacio Echevarría en la reseña que le costó el puesto en El País-Alfaguara. 

     Es lo que parece confirmar la contraportada, escrita sin duda por el departamento de marketing de la editorial, que se fija sólo en los méritos literarios o humanos de la novela y que en absoluto quiere venderla como “la gran primera novela vasca” de la que habla Amaia Gabantxo en su cita. 

      Y me temo que en esto va a consistir la novela, una historia con intentos de carga humana y habilidades literarias, pero también con bastante militancia cultural y política. Espero que la balanza se incline hacia el primer binomio, para que así justifique el Premio de
 la Crítica que le dieron en 2003. 

viernes, 20 de marzo de 2015

Javier Marías no es Rubén Darío ('Los dominios del lobo')

Javier Marías a los
veintitrés años
Estoy leyendo ahora Los dominios del lobo, la primera novela de Javier Marías, publicada en 1971, cuando el autor tenía diecinueve o veinte años. He manejado la edición de Punto de lectura (2001), que viene acompañada de un prólogo de 1987 y un epílogo de 1999 en los que Marías nos cuenta algo del contexto en que se gestó la novela y el sentido que la quiso dar, así como algunos interesantes pensamientos sobre este género. 

Pero a lo que voy aquí es que me ha resultado imposible no evocar el caso de Rubén Darío, que también a sus diecinueve años escribió Azul..., el libro que iba a señalar el comienzo oficial del Modernismo y a cambiar la forma de hacer literatura en español. Aunque Azul... es un libro que quedó opacado por otros dos grandes libros de Rubén Darío  (Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza), sigue siendo una referencia inevitable para entender la literatura hispánica moderna y contiene algunos cuentos que se encuentran entre los mejores de todos los tiempos. 

     Todavía no puedo comentar Los dominios del lobo  y no es fácil saber qué pasará con la Historia literaria, pero me parece que a pesar de los méritos que le señalan en la contraportada Juan Benet, José Luis Garci y Carlos Barral, ninguno de ellos se puede medir en intensidad y trascendencia al elogio que Juan Valera adivinó para el librito de Darío. Y aunque la novela de Marías fuera en su día diferente a la más llevada en España, no parece que vaya a tener un significado análogo a Azul... Hasta ahora, por lo menos, no se ha hablado tanto de ella como se habló del libro de Rubén Darío, y su recuperación parece más una estrategia editorial que un requisito de justicia histórica. Por eso, por ahora, tengo que seguir prefiriendo las genialidades de Darío a las intuiciones de Marías. 
Rubén Darío
a los diecinueve años

       Por otro lado, los elogios de Benet, Garci y Barral parecen de los hechos por encargo. Por el contrario, la reseña de Valera fue mucho más centrada y objetiva, donde los elogios eran verdaderos elogios y los reparos, reparos igualmente sinceros. Cito los elogios al libro de Marías, para que sirvan de contraste entre lo que la Historia haga con Los dominios del lobo y lo que la Historia ya ha hecho con Azul... En la reseña del libro comentaré de un modo u otro hasta qué punto estoy de acuerdo o no con esas citas:


"Una excelente y cruel parodia" (Juan Benet)

"Escrita con la precisión de Truman Capote, una novela insólita, apasionante, entusiasta" (José Luis Garci)
"La espontánea manifestación de una literatura nueva" (Carlos Barral).

Las dos cartas de Valera sobre Azul... pueden leerse aquí


viernes, 10 de enero de 2014

Belén Gopegui, 'Acceso no autorizado' y Rafael Conte

Hace unos meses dediqué una entrada a la contraportada de Deseo de ser punk, de Belén Gopegui. En ella reproducía algunos de los elogios que Anagrama había seleccionado entre los muchos recibidos por la autora de La escala de los mapas, entre ellos el de Rafael Conte acerca de El lado frío de la almohada. El caso es que ahora he empezado a leer Acceso no autorizado (Mondadori 2011) y en la contraportada me encuentro el mismo elogio, sin ningún otro que lo acompañe.

 Lo cito completo: "La única sorpresa que nos puede deparar cada nuevo libro de Belén Gopegui no es la de su calidad -siempre indiscutible-, sino la de conocer su verdadero acierto"

Parodiando un poco la cita, lo que se podría decir en la contraportada o en las solapas de la próxima novela de Gopegui es que "La única sorpresa que nos puede deparar cada nuevo libro de Belén Gopegui no es la de su contraportada -que incluye el famosísimo elogio de Rafael Conte-, sino la de conocer su verdadero acierto" Belén Gopegui Acceso no autorizado Belén Gopegui Acceso no autorizado Belén Gopegui Acceso no autorizado Belén Gopegui Acceso no autorizado Belén Gopegui Acceso no autorizado Belén Gopegui Acceso no autorizado Belén Gopegui Acceso no autorizado Belén Gopegui Acceso no autorizado

miércoles, 30 de octubre de 2013

Carlos Ruiz Zafón, 'La sombra del viento' y Halloween

Ésta es la tercera entrada que dedico a La sombra del viento; seguramente la novela no lo merece y por lo flojita que es mejor habría sido olvidarse de ella de una vez por todas y pasar a mejores suertes. Pero ha ocurrido que al leer la contraporta y las páginas de cortesía del libro no he podido sino quedarme con la boca abierta y  por la falta de ética y de competencia de la crítica al respecto (con alguna excepción, todo hay que decirlo). Muy propios todos ellos para asustar a cualquier lector medianamente exigente. Como si fueran uno de los monstruitos de Halloween. En la edición que he manejado la novela va antecedida por cuatro, sí, cuatro, páginas de elogios superlativos que no acabo de entender; no sé si se trata de una broma pesada o están todos ellos escritos por los agentes de prensa de Planeta o por el propio CRZ. Para más inri y desconcierto esos elogios proceden de algunos de los periódicos de 'más prestigio', como pueden ser el Sunday Times, el Daily Telegraph, Le Figaro, El Mundo, The Sunday Telegraph, etc. Obvia decir que ningún escritor de verdad necesita cuatro páginas de elogios para vender sus libros...

       Es difícil decir cuál de esos elogios tiene menos sentido, pero puestos a elegir me quedo con el del New York Times y el de El Mundo. El primero lo selecciono porque precisamente en mi entrada acerca de El juego del ángel, decía yo con otras palabras  que comparar a Ruiz Zafón con Borges era como comparar peras con manzanas; sencillamente son especies diferentes, muy diferentes. Para el New York Times parece que no es así,  y además CRZ sería capaz de emular no sólo a Borges sino  también a García Márquez y a Umberto Eco. Todo un "fénix de los ingenios" o un "monstruo de la naturaleza", como Lope de Vega. El comentario de El Mundo tampoco se queda atrás, aunque es un poco más ambiguo y deja espacio para interpretaciones un poco más malignas. Aquí van los elogios:


The New York Times: "García Márquez, Umberto Eco y Jorge Luis Borges se encuentran en un mágico y desbordante espectáculo de inquietante perspicacia y definitivamente maravilloso, escrito por el novelista español Carlos Ruiz Zafón" (sic, juro que la cita es literal)


El Mundo: "Las páginas de Ruiz Zafón ensimisman durante dos días a cuantos decidan leerlas. El talento narrativo de este hombre arrasa". Lo de los dos días puede querer decir que una vez que al lector se le haya pasado la fiebre y haya recuperado la cordura se dé cuenta de que todo haya sido una especie de pesadilla. La segunda parte lleva a una pregunta obvia, es decir ¿cuántas grandes novelas habrá leído quien dice que "el talento narrativo de este hombre arrasa"?.


Peras y manzanas, cada una en su sitio
Aquí un comentario de El Mundo, un poco más sensato, que agradezco a Josep, de Negritas y Cursivas, y aquí mi comentario acerca de la contraportada de El juego del ángel. (Y prometo que la próxima entrada no se la dedico, ni de lejos, a ninguna novela de RZ. Y también es una coincidencia que esta entrada la haya programado, sin premeditación ni alevosía, para la víspera de Halloween).

jueves, 10 de enero de 2013

Santa Belén Gopegui ('Deseo de ser punk')

Estoy empezando a leer Deseo de ser punk, de Belén Gopegui, y las primeras páginas me han hecho pensar lo que ya dije de La conquista del aire, es decir, que nos encontramos ante una gran escritora que desgraciadamente está desperdiciando su genio poniéndolo al servicio de causas o ideas no solo periclitadas sino bastante vacuas o triviales. Por eso los elogios que leo en la solapa de este libro me dejan un sabor agridulce.

    Como es lógico, el editor ha elegido aquellas citas que ponen a su autora por las nubes, pero vistas en su conjunto dan la impresión de que Gopegui no solo es la mejor escritora del momento (afirmación que no me inquietaría mucho), sino que tiene una visión del mundo casi profética o definitiva. Y, sintiéndolo mucho, por ahí no paso, aunque espero que alguna de las novelas suyas que no he leído me haga cambiar de opinión. Además el editor no ha sido parco al elegir, pues hay un total de ocho citas, que, si no recuerdo mal, es el número de elogios más alto que he visto condensado en una "sola solapa". Una verdadera y solemne canonización de Gopegui. La verdad, no creo que al conocedor de su obra hagan falta tantos recordatorios; tanta profusión de elogios incluso da la impresión de que el editor no está muy convencido de ello y de que quiere vender algo que deberia venderse por sí mismo. Por ahora cito algunos de esas alabanzas, para justificar el título de mi entrada: 


Ignacio Echevarría, acerca de La conquista del aire: "Una  novela ineludible en la reciente narrativa española"

Francisco Umbral, acerca de Lo real: "Gopegui es la increíble demostración  de que existe una novela  culta, intelectual, coherente, realísima y experimental, muy madrileña y muy europea, muy intelectualizada y muy emocional"

Rafael Conte, acerca de El lado frío de la almohada: "La única sorpresa que nos puede deparar  cada nuevo libro de Belén Gopegui no es la de su calidad -siempre indiscutible- sino conocer su verdadero acierto"

      A ver si
Deseo de ser punk consigue arrancarme de mi pluma encomios parecidos...

domingo, 30 de septiembre de 2012

Pérez Reverte y 'espejito, espejito...' ('El club Dumas')

En mi reseña de El club Dumas notaba la 'cantada'  o confusión que ocurre en las últimas páginas de la novela. Quienes hayan leído esta recordarán que en esas escenas Lucas Corso y Varo Borja se enfrentan en un clímax apocalíptico y semidemoniaco. Después de todos las peripecias y adivinanzas laberínticas llegamos a la fórmula mágica que ha de leerse frente al espejo para que funcione todo el sortilegio final. Las 'palabras' son las siguientes:





Las cuales, leídas a la inversa, darían: ASÍ ME ENTREGO / ASÍ ME LIBERO / ASÍ ME CONDENO

Pero el caso es que Caro Borja le pide a Corso que les aplique el espejo. Sin embargo, si el lector hace la prueba por su cuenta, el espejo devuelve la siguiente imagen:


Es decir, algo completamente ilegible a no ser por las ayudas de la imaginación. Así que nos quedan las siguientes alternativas: 1) Ni el espejo, ni los protagonistas, ni el autor saben las leyes de la óptica regular. 2) Se trata de un espejo 'supermágico' e inteligente cuya fuerza supera todo lo conocido. 3) Pérez Reverte se está quedando con todo el mundo. 4) Pérez Reverte, tan listísimo él, acaba de descubrir unas nuevas leyes físicas que nos está pasando por los morros a todos, regodeándose en nuestra  supina ignorancia. 5) Al autor le da completamente igual lo que piense yo o los demás lectores que buscan un mínimo de verosimilitud o consistencia en novelas que pretenden ser realistas.

No sé si algún visitante del blog pensará que este detalle es una pejiguera, pero aquí quiero funcionar como 'defensor del lector', y es que te engañen así en el clímax del libro, en la página 487 de las 493 totales, después de haberte traído y llevado por un sinfín de laberintos  y acertijos descabellados, no tiene nombre. Y menos después de lo que dicen de El club Dumas y de su autor algunas citas de la contraportada (edición de 1999, Alfaguara):

"Un auténtico thriller, una trama maravillosamente compleja" (The New York Times) Y tan compleja..., indescifrable diría yo.

"Arturo Pérez Reverte es uno de los maestros del suspense inteligente" (Le Fígaro) Sí, pero aquí se ha pasado y ha dejado completamente estupefactos hasta a los especialistas en efectos ópticos.

"Ni el lector más perspicaz, armado con un diccionario de latín y un ejemplar de Los tres mosqueteros podría anticiparse a las electrizantes sorpresas de este misterio elegante" (The New Yorker). Vamos, que te dan una ecuación sin solución y encima quieres que les des el resultado. Manda h..., que diría Trillo.

(Por cierto, en el espejo de la imagen que encabeza esta entrada 'puede leerse': 'Miguel de Cervantes: Don Quijote de la Mancha').

domingo, 20 de mayo de 2012

Antonio Orejudo y los excrementos (con perdón) ('Ventajas de viajar en tren')

He decidido leer algo de Antonio Orejudo después de ver algunos comentarios positivos en varios blogs literarios. Por curiosidad y un poco también por razones prácticas he elegido Ventajas de viajar en tren, cuya primera edición apareció en Alfaguara en el 2000,  y la segunda la reeditó Tusquets el año pasado.  La edición que he manejado ha sido la de Alfaguara, de 149 páginas. El nombre del autor en la primera edición viene con los dos apellidos (Antonio Orejudo Utrilla) pero en la de Tusquets se ha eliminado el segundo apellido; cuestión de fama, me imagino, que hace que nos olvidemos de nuestra madre. 
     Como veis la ilustración de la portada tiene un tren al fondo y un escritor sobre una mesa de trabajo que acoge un montón de bolsas de basura. La contraportada explica  el porqué de esas bolsas, y algo más de todo el 'mal olor' que se 'desprende' del libro. Lo lanzaron al mercado con las siguientes preguntas:

"
¿Adónde van a parar nuestras basuras? ¿Puede alguien quedarse ensimismado ante sus propios excrementos? ¿Sería rentable la publicidad en las páginas de una novela? 'Llegará el simulacro a sustituir al acontecimiento? ¿Te crees todo lo que te cuentan?"

   La verdad es que nunca me había planteado las dos primeras y existenciales interrrogantes y me alegro enormemente que alguien me ayude a resolverlas. Ya se ve que eso de que el arte y la literatura dan respuestas a nuestras preguntas más profundas no parece haber tocado fondo.  Con lo que no estoy de acuerdo es con una de las frases que quiere servir de síntesis de todo el libro. La cito para que veáis por qué. Yo por lo menos no pienso así de mí mismo, y me imagino que tampoco esa es la idea que Orejudo tiene de él mismo. Ahí va, lo siento:

"
Los cándidos humanistas han creído siempre que podíamos acceder al alma humana a través del trato cálido y la amable conversación entre personas, pero la verdadera esencia del hombre está en la mierda, en esa materia despreciable que creemos bajar por una tubería anónima y sumergirse con un ruido líquido en las aguas fecales de las alcantarillas" (p. 144). 

¿Alguien quiere aventurar alguna respuesta para esas dos primeras preguntas?

domingo, 22 de abril de 2012

Carlos Ruiz Zafón y su 'extraordinario control sobre el lenguaje' ('El juego del ángel')

Esta nueva sección del blog me la ha inspirado el título de uno de los tratados más conocidos de Gerard Genette, el crítico francés. Se trata de Paratextos, (Seuils), y en él estudia de forma sistemática y exhaustiva las diferentes finalidades literarias y extraliterarias que cumplen esos elementos que acompañan al texto principal de un libro, como pueden ser el título, las ilustraciones, el diseño de la portada, las dedicatorias, etc. Todos ellos comportan una cantidad de información suplementaria pero no necesariamente marginal para lo que suele ser la vida real del libro. Además es donde mejor suelen hacerse visibles las estrategias comerciales y publicitarias del mismo, y por eso pueden dar mucho que hablar en un blog como este, que quiere reivindicar un poco más la importancia de lo propiamente literario.  La sección llevará el título genérico de 'Contraportadas' e incluirá también las 'cantadas' de algunas novelas, al estilo de lo que le pasó a Cervantes con el asno de Sancho Panza o a Pérez Reverte con el espejo en el episodio final de El club Dumas. Comienzo precisamente comentando la contraportada de El juego del ángel, de Carlos Ruiz Zafón, en la edición de Vintage (EE.UU., mayo, 2008), que no es la original (Barcelona: Planeta, marzo, 2008).
 
    Esta mi primera lectura de CRZ y mis impresiones no son muy positivas que digamos, a pesar de lo que afirme triunfalmente la contraportada: 
 "Zafón (muestra una) minuciosa trama y un extraordinario control sobre el lenguaje". En lo que se refiere a su habilidad estilística, para nada me está recordando esta novela a los logros de Borges, de Luis Landero en Juegos de la edad tardía, o Rubén Darío, por nombrar varios ejemplos (tampoco lo esperaba, la verdad). Es cierto que la contraportada es un poco confusa, pues está dividida en dos columnas de elogios, y la primera de ellas se refiere claramente a La sombra del viento, pero la segunda no se sabe muy bien si es una continuación de la primera o ya se refiere a El juego del ángel. En cualquier caso da el pego y parece que está hablando de esta segunda novela. Y es que estos editores son  muy pillos. O quizá la explicación -más seria- venga porque esos editores no pudieron conseguir mejores elogios para la novela en esos primeros dos meses de circulación, o porque la cita procede de una revista en inglés, Entertainment Weekly, y su redactor ha repetido la nota que le han mandado desde la editorial o tiene un conocimiento de la literatura española bastante mejorable.          
      
    Hasta ahora el control lingüístico de CRZ no me parece mucho más alto que el que veo en algunos blogs escritos a velocidad periodística, como puede ser este mismo. No en vano, el protagonista de El juego del ángel es un escritor que empieza sus andaduras en la redacción de un periódico, escribiendo notas y novelas por encargo. Y como la novela está escrita en primera persona, no es fácil convertir a ese personaje en un alter-ego del autor. Vamos, que al final y en un triple y malicioso salto mortal, uno puede pensar que ese alter-ego o ese ego-ego puede ser también el autor del elogio de la contraportada.
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