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viernes, 6 de noviembre de 2020

Mary Eberstadt:How the West Really Lost God. A New Theory of Secularization

Aterrizando las teorías de la secularización, o
cómo la familia puede ser el motor de la Historia


(Mary Eberstadt: How the West Really Lost God:
West Conshohocken, Templeto Press, 2013, 257 pp.)

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Eloy Tizón: Seda Salvaje


Ésta es la segunda novela que leo de Eloy Tizón. La primera fue Labia, que acabé incluyendo en mi lista de recomendados, lo mismo que creo que debo hacer en este caso.  Y lo hago por dos razones. La primera porque me parece bien escrita, con un estilo donde se nota el deseo del autor de crear un modo propio de hablar-escribir, y que evita los clichés y las frases hechas. La otra es que no me ha sonado a una repetición de su otra novela, ni en ese estilo ni en el tono o tipo de argumento que aquí aparecen. Y esto es de agradecer mucho, como oposición a esos escritores que parecen tener un solo registro o que una vez que han dado con una fórmula de cierto éxito –sean bestsellert o  no- la repiten por activa y por pasiva, por compromisos editoriales o por intereses extraliterarios.

Otro de los méritos me lo ha parecido la forma de organizar el argumento. Aunque el mundo que retrata es más pesimista de lo que me gustaría, Tizón no abunda en ello. Ese morbo por escarbar en la vida o en la identidad de los demás se aplica o se vive en varios casos para ejemplificar las miserias del protagonista  para luego pasar a concentrar esa conducta en uno particular que pueda servir a la vez como símbolo de todo ello pero evitando caer en una casuística innecesaria.  Por otro lado, ese argumento acarrea temas y cuestiones propias de la posmodernidad pero al mismo tiempo bien trabadas y sin insistencias innecesarias. Entre ellas están la fluidez de las identidades o la posibilidad de que esas actitudes voyeuristas  e inciviles se vuelvan contra uno mismo y acaben derrumbando toda posibilidad de convivencia social.

Como se ve, no es una novela para alegrar la vida a nadie, pero literariamente sí deja muy claro las posibilidades a las que su autor sería capaz de llegar. Tanto Labia como Seda salvaje, son dos buenas novelas cortas y las únicas que he leído de Tizón hasta ahora. Lo lógico entonces es esperar que su autor nos acabe entregando algún día una gran novela. (Eloy Tizón: Seda salvaje. Barcelona: Anagrama, 1995, 142 pp.). 


lunes, 2 de noviembre de 2020

Harvard también se equivoca...

Hace unos meses publiqué en Amazon una reseña del libro de Hanson Ellis titulado Decadence and Catholicism.  Mi opinión del mismo es bastante negativa, entre otras cosas porque el autor parece no conocer muy bien algunas cosas básicas del catolicismo, como cuando cuando connfunde la comunión con la misas y afirma que para ir a misa es necesario confesarse antes. Por otra parte no usa estudios clásicos de la historia o teoría de las religiones, como los trabajos de Mircea Eliade,Rudolf Otto’s or G. van der Leeuw’s, ni tampoco incluye estudios clásicos sobre la literatura simbolista, como el del Anna Balakian. Que todo esto lo hayan dejado pasar en una editorial como la de la Universidad de Harvard es realmente preocupante. 

      Y luego está su enfoque del tema. El lector que piense que va a encontrar un estudio de las correlaciones entre catolicismo y decadentismo va a salir en gran parte decepcionado. En realidad el libro es una lectura militante de la presencia de lo gay y las teorías del género en la literatura del fin de siglo europeo (Huysmans, Wilde, Verlaine, etc.). Y aunque esta correlación es innegable, a veces se llega a extremos que me parecen ridículos, sobre todo al atribuir un significado freudiano-sexual a objetos y expresiones que yo no soy capaz de ver por ningún lado. Y conmigo también Mircea Eliade, en su fuerte crítica a la lectura freudiana que lleva a cabo en sus 'Símbolos e imágenes'. De la misma forma, la lectura Foucaltiana que hace el autor ya la ha cuestionado con éxito Noël Valis en su Sacred Realism, un libro mucho más sensato a mi juicio.   La reseña puede leerse íntegra aquí, en inglés. (Ellis Hanson: Decadence and Catholicism. Cambridge: Harvard UP, 1997, 403 pp.)

lunes, 26 de octubre de 2020

Alicia Giménez Bartlett: 'Serpientes en el paraíso'


No sé si es porque ya me he leído unas cuantas novelas de Petra Delicado -que compré en un paquete electrónico de descuento- o porque ya voy conociendo el modus scribiendi de la autora, el caso es que cada vez parece que acabo descubriendo antes el desenlace de este tipo de historias. En este caso, apenas me costó adivinar cuál era el papel de Lali y sus adláteres, y lo mismo con el de Malena. Con esto no quiero quitarle méritos a la novela, pues también ha tenido otras sorpresas, eso, inesperadas, como la historietas paralelas de los gitanos, las hermanas  Enárquez y el cardenal, historietas que al principio daban la impresión de quedar desconectadas pero que al final, con mejor o peor fortuna, han acabando encjándose en la historia principal.


Si en otras novelas de la serie, se desmontaban o investigaban mundos como el de la prensa rosa o las clandestinas luchas de perros, aquí le toca el turno a la vida burguesa de las urbanizaciones, que por fuera puede parece un paraíso pero que por dentro -exigencias del género negro- debe forzosamente estar corrompido. Y así lo muestran las tres parejas envueltas en el crimen, en las que no hay nadie sano o sin problemas de personalidad más o menos serios, con cornamentas por todos los lados y bastantes más trapicheos de los que en un principio pueden notarse. Por esto me parece que al final no puedo decir que la identificación del/a culpable haya sido la más fácil, pero tampoco una gran sorpresa.

Algunas cosas nuevas que he notado aquí ha sido el deseo de complicar o profundizar en la personalidad de Petra, con ese enternecimiento maternal ante la hija de Malena, y que chocaría un poco con el feminismo barato de la inspectora, o ese tratamiento topicón aunque tampoco muy cargado de algunos eclesiásticos. Más me han cansado las veleidades sexuales de la inspectora -¡qué obsesión, cielos!- o esos deseos de la novelista-guionista de hacerse la graciosa, que quedan bien cuando acierta pero que resultan un poco cargantes cuando son menos afortunados. 

En fin, una novelita para pasar el rato, cuya trama quizá resulte  previsible para los conocedores de la serie y que quizá cuente como mayor mérito ese deseo de complicar y llenar de humanidad a Petra; lo demás no deja de sonar a mero acompañamiento de una gran comedia. 



viernes, 30 de diciembre de 2016

Alicia Giménez Bartlett: 'Un barco cargado de arroz'

Otra entrega mediana de la serie Delicado.
La trama es de esas que el narrador
va llevando adonde quiere y como quiere.
Y Petra se va desmelenando, pasando más tiempo
acompañada en la cama que resolviendo misterios.
¡Ay mi queridos Poirot, Holmes, Plinio...!

domingo, 3 de abril de 2016

Cierre temporal y Luis Landero

Titulo la entrada "Cierre temporal", porque necesidades profesionales están haciendo que cada vez pueda dedicar menos tiempo al blog, y sobre todo a las novelas españolas.  Así que lo cierro de forma provisional, y también un poco decepcionado con el panorama actual, del que de todo lo reseñado aquí sólo hay una novela que me haya dejado un recuerdo de esos que duran y duran... Me refiero a Juegos de la edad tardía, de Luis Landero. A ver si los próximos años nos deparan mejor suerte. Saludos y hasta pronto.





domingo, 27 de marzo de 2016

2002:God is Dead / 2009: God is Back (y El Greco)

Ahora que estamos celebrado la Pascua de Resurrección traigo al bog dos portadas de dos libros sobre el tema, y un cuadro de El Greco, 
uno de mis pintores preferidos.
En el año 2002 Steve Bruce 
escribe God is Dead
(Dios ha muerto)

En el año 2009 John Micklehwaith y
Adrian Wooldridge
escriben God is Back
(Dios está de vuelta)
Sólo se me ocurre pensar que Dios debe estar riéndose bastante de nosotros, esperando a que nos aclaremos, y que El Greco ya había contestado a Bruce en 1595, con uno de sus cuadros: 



lunes, 14 de marzo de 2016

Los papables de la Prensa, Blogger y el papa Francisco

Para recordar los tres años que lleva el papa Francisco a la cabeza de la Iglesia sólo quiero recordar la lista de papables que había elaborado la prensa y muchos vaticanistas, que eran los siguientes: 




Pero el que tenía reservado el Espíritu Santo antes del Cónclave era el siguiente perfil de Blogger.



Sólo que después de un par de votaciones el perfil se llenó con esta imagen...


Lo que me lleva a concluir que la Prensa es menos infalible que el Espíritu Santo. Y  aquí mi entrada sobre el papa y Borges. 

martes, 8 de marzo de 2016

Joseph Pearce: 'Escritores conversos'

Elaborado e
interesante (más que su Grandes
escritores, grandes católicos).

(Joseph Pearce: Literary Converts. 
San Franciso: Ignatius Press, 2006,
452 pp.)

martes, 1 de marzo de 2016

La literatura española desde América

Con lo que lleva de vida mi blog, estaba pensando en escribir una especie de balance de lo que me parece la literatura española contemporánea. Mientras preparaba el borrador me encontré con estas palabras de Leopoldo Lugones que me ha ahorrado el esfuerzo de escribir ese balance. Con la excepción de los libros recomendados, que calculo que serán un veinte por ciento del total de los reseñados, muy poco es lo que añadiría a las palabras del escritor argentino. Quizá sólo el matiz de que la novela española sigue transpirando un aire aldeano y pueblerino agobiante y claustrofóbico, y que no es por eso extraño que en muchos blogs literarios los libros más recomendados pertenezcan a autores extranjeros. La historia se repite (la cita de Lugones es de 1899, en los años de la renovación modernista):

"los escritores españoles nos parecen monótonos; de pensamiento, no, pero sí de estilo. Nos suenan todos a Cervantes –que es buen sonar–  mas la monotonía, aún con Cervantes, nos relaja el tímpano. Sufrimos de ver anquilótica  a la sintaxis castellana tan bien vertebrada y tan flexible, y la pobreza de adjetivación que caracteriza a los literatos peninsulares, nos hace el efecto de una densidad gris  en que todo color naufraga. Quisiéramos más variedad de ritmo, mayor precisión calificativa, más libertad en ese estilo" (Leopoldo Lugones: Elogios. Buenos Aires, Pasco 2009, pp. 83-84)

martes, 16 de febrero de 2016

Alicia Giménez Bartlett: 'Día de perros'

Una novela policiaca cuyo tono
de farsa le impide ser una
novela seria
Después de haber leído Ritos de muerte tenía cierta curiosidad por ver cómo iban desarrollándose o enriqueciéndose los personajes de Petra Delicado y Fermín Garzón, y por ello esperaba ver en esta segunda novela de la serie un poco más de profundidad o seriedad de la que he visto. La verdad es que no aparece en esta historia nada o casi nada que no haya podido intuirse en la primera de la serie, a no ser la seriedad con la que la autora ha procurado documentarse acerca del submundo clandestino de la compraventa y robos de perros de presa, un poco más trabajado que el de las elucubraciones psicoanalíticas de Ritos de muerte.

    Así Petra quedaba libre de sus dos maridos para dedicarse –muy mujer independiente y todo ese rollo–  a cazar y encamarse con los varones que se cruzaran en sus casos, que en esta ocasión aparecen como figuras de usar y tirar para esa caracterización de la ninfómana inspectora. ¿Por qué será que las inspectoras o las jueces-detectives de la novela española les da por ser ninfómanas? ¿Algún complejo en sus creadores/as? ¿Falta de originalidad? (Otro ejemplo en Un asesinato piadoso, de Guelbenzu). ¿La mejor muestra de que esa 'liberación' sexual es tan disfuncional como el resto del mundo recogido en el género negro, lleno de alcohólicos, deprimidos, etc., etc.?

     Al respecto, la anticipada cita final con el doctor Castillo –un verdadero comparsa durante la novela– no deja de ser bastante ridículo. Y lo mismo decir del pobre Fermín, aquí liado con dos de las mujeres que se han cruzado en el caso y que al final acaban también descartadas como material desechable. Si a esto añadimos alguna seria inverosimilitud más, como la de la autoría del asalto a la casa de la inspectora, la verdad es que al final la novela queda solo como una historia entretenida pero nada más.

   Más que una novela negra y a pesar de la atemorizadora portada, Día de perros es más bien una mezcla de vaudeville y novela policiaca ligera, con frecuentes dosis de un erotismo simplón y que afortunadamente no es muy explícito, pues esto habría sido como la puntilla de la historia. Hay que reconocer que hay momentos divertidos y que la autora sabe enredar y desenredar bien su madeja, y que hay también cierto esmero en cuidado en el uso del lenguaje. Pero también hay que notar que muchas de las consideraciones y los momentos son más propias de una novela de género –en el mal sentido de la palabra– que de una novela seria, y que muchas de las consideraciones sobre el amor y las relaciones sentimentales encajan más bien en el género rosa que en el negro, a no ser que la autora esté pensando en llegar principalmente a un lectorado femenino y de “consumo” y hacer de su novela otra novela perecedera más.

    Y es que al final esa mezcla de vaudeville y novela de detectives no creo que acabe resultando; de tanto frecuentar la risa, la novela acaba dejando de ser una novela seria, en el buen sentido de la palabra.  A ver si tengo más suerte con la siguiente. (Alicia Giménez Bartlett: Día de perros. Barcelona. Grijalbo-Mondadori, 1997, 284 pgs.).



martes, 9 de febrero de 2016

H. G. Wells: 'La máquina del tiempo'




Hace ya unos años me leí The War of the Worlds, y recuerdo que quedé un poco decepcionado sobre todo por el desenlace un poco desvaído y desprovisto de tensión, aunque también intuía que los temas de fondo de la novela -la fragilidad humana, sobre todo- estaban suficientetemente bien expuestos. Como muchas novelas de ciencia ficción, era un libro más para pensar que para disfrutar literariamente o como ficción/entretenimiento..

Algo así ocurre con The Time Machine, donde me han parecido más interesantes las digresiones sobre el tiempo y la cuarta dimensión que las aventuras del viajero en ese futuro que no parece tan afortunado como a veces creemos y que sería profundamente distópico. Pero, de nuevo, los capítulos dedicados al viaje y a la descripción de los movimientos y personajes del nuevo mundo me han parecido bastante faltos de tensión,  que se acumularía precisamente en los capítulos finales, a la vuelta del viajero a su casa-taller. Como otras veces, sería una novela para aficionados al género, incondicionales de la ciencia ficción o de las novelas filosóficas. Y, en esto, me imagino que es una buena novela. 

martes, 2 de febrero de 2016

Adolf Hitler: 'Mi lucha'

De cómo la Primera y la Segunda Guerra Mundial
fueron la misma Guerra, o lo que pasa cuando
la raza o la nación se sacan de madre. 

(Adolf Hitler: Mi lucha: México: Diana, 
1965, 251 pp.)

martes, 26 de enero de 2016

Horóscopos literarios: si eres Leo... (Vila-Matas)

Si eres Leo estás de buena suerte (o mala, según se vea). Y es que a Enrique Vila-Matas le dará por convertirte en un personaje de sus novelas, junto a otros personajes famosos pero puramente literarios y sin existencia real. Esto tendrá la ventaja de hacerte tan famoso como ellos, pero también te creará dudas sobre tu propia existencia, y al final de la novela no estarás seguro de si eres alguien de carne y hueso que además tiene que pagar impuestos o una figura que vive sólo en su mundo de papel. Este dilema te acabará llevando al psicólogo  que te pondrá en un tratamiento de seis semanas, forrándose a tu costa para al final darte la recomendación de que te dediques a leer los libros clásicos de aventuras y tus antiguos tebeos del Jabato o de la Srta. Pepis. Por su parte, la novela se convertirá en un bestseller y tú en una 'celebrity' que aparecerás a la vez en las revistas del corazón y en suplementos culturales como Babelia o El Cultural, que para esas fechas habrán culminado su actual trayectoria y no harán ninguna diferencia entre un libro escrito por Mercedes Milá y uno escrito por Julio Cortázar. 

martes, 19 de enero de 2016

Desechando CDs y cassettes (y guardando libros)

No me he dado cuenta hasta el final, pero puede que lo que he hecho hoy tenga mucho de predicción o profecía. Sencillamente decidí hacer limpieza general en casa y eliminar cosas que ya no iba a usar, y al final he acabado tirando a la basura todas las cintas musicales, y prácticamente todos los CDs, es decir lo que ya puedo escuchar por otros medios (USBs, smartphone, ordenador, etc.) Sin embargo, no me he desecho de ningún libro.... Quizá la razón sea que muchos de ellos no se pueden leer en otro formato, pero también porque no pertenecen a ese mundo de las efímeras novedades tecnológicas y por ello no van a encontrar competidores que los desbanquen... En fin, que parece que el libro en papel sigue resisistiendo las acometidas más importantes (las de los lectores). 

martes, 12 de enero de 2016

Javier Marías: Tu rosto mañana (1. Fiebre y lanza)

Tu rostro mañana,
o nada nuevo bajo el sol
En mi reseña de Los enamoramientos comentaba mis “mixed feelings” acerca de las novelas de Javier Marías. Si por un lado reconozco que su estilo en general tiene unas cualidades muy personales, que la hacen envolvente y hasta hipnotizante a causa de su soltura y su fluidez, por otro, me decepcionaban y preocupaban tanto los parámetros intelectuales posmodernos de los que parecía no querer o poder salir, como la delicuescencia de la anécdota o argumento, que al final casi siempre acababa apareciendo como algo sumamente frágil, con muy poca entidad narrativa y como una excusa para cuestionar la capacidad de Marías de hilar argumentos un poco más complicados.


     Esta novela no ha cambiado esas opiniones, e incluso creo que ha agravado la parte más negativa de ellas. Realmente no noto ninguna diferencia de fondo con Los enamoramientos, escrita diez años después de la primera novela de esta trilogía, aunque también es cierto que quizá tenga que cambiar mi opinión una vez que acabe de leer las otras dos (si llega ese memorable día). De nuevo, tenemos aquí un lenguaje proustiano-benetiano, fluido y suelto, pero de sintaxis complicada, lleno de enumeraciones, disyunciones, anacolutos, diálogos en estilo libre indirecto, etc, etc, etc. Como digo, si por un lado Marías parece dominar muy bien este formato, por otro quizá deba preocupar que, como gran escritor que argumenta ser, no parezca capaz o no se atreva a intentar otros.

    Más me aburren sus pedaleos relativistas, es decir, todas esas expresiones donde continuamente se pone en duda lo que se ha dicho antes, lo que se está diciendo en ese momento o lo que va a contarse más adelante. Aunque en este sentido haya que reconocer que Marías tiene una especial habilidad para identificar muchas de las situaciones ordinarias en las que eso ocurre, también es cierto que al final la historia parece un continuo desmentido de sí misma y una continua defensa del escepticismo. Y si esto puede estar bien una  dos o incluso tres veces (Corazon tan blanco, Los enamoramientos, Negra espalda del tiempo), a la cuarta creo que el lector no va a dejar de aburrirse y preguntarse si este es el único tipo de novelas o mundos que sabe crear el autor.

    También es cierto que el ámbito que ha elegido en esta novela para mostrar eso (el mundo del espionaje y de las diferencias lingüísticas) resulta muy apropiado para todo ello, pero al mismo tiempo no puede evitar que quien lea la novela con esta perspectiva se aburra de forma soberana (como me ha pasado a mí) y adivine que a cada vuelta de la esquina vamos a encontrarnos con una duda, un desmentido, una doble versión, una mala traducción de algo, un doble personaje, un seudónimo que no es tal, etc. etc., etc. (y por cierto, alguna metedurita de pata como afirmar que en inglés no existe equivalente de la palabra “patria” cuando tenemos “fatherland, motherland, homeland” y no sólo “country”).

       En fin, que no la puedo recomendar ni darle una buena calificación. Me imagino que tendré que acabar la trilogía para ver si cambio de opinión y las otras dos son capaces de atenuar el aburrimiento y la monotonía que me ha producido ésta. Que así sea. (Javier Marías: Tu rostro mañana. 1. Fiebre y lanza. Madrid: Alfaguara, 202, 475 pp.)


Javier Marías: Tu rostro mañana. 1. Fiebre y lanza. Javier Marías: Tu rostro mañana. 1. Fiebre y lanza. Javier Marías: Tu rostro mañana. 1. Fiebre y lanza. Javier Marías: Tu rostro mañana. 1. Fiebre y lanza. Javier Marías: Tu rostro mañana. 1. Fiebre y lanza. Javier Marías: Tu rostro mañana. 1. Fiebre y lanza.


martes, 22 de diciembre de 2015

Vídeo de Navidad: Las muñecas de Famosa


Quizá uno de los vídeos navideños más "famosos" en la historia de TVE. 
Feliz Navidad y un 2015 mejor que el 2015 que está a punto de terminar.

martes, 8 de diciembre de 2015

Eduardo Mendoza: Una comedia ligera

 Una comedia ligera
es también
una novela ligera,
sin peso suficiente.
Éste es el cuarto libro de Eduardo Mendoza que comento en el blog y sólo puedo decir que sigue sin convencerme. Me  imagino que tendré que acabar leyendo las que me han dicho que son sus dos mejores novelas (La verdad sobre el caso Savolta y La ciudad de los prodigios), para al final tener una visión más justa de toda su obra.

    Como comentaba a propósito de Riña de gatos y de Tres historias de santos, me siguen pareciendo frustrados esos relatos de Mendoza en los que se trata de combinar el tono realista con otro más bien sainetero o de farsa, porque al final se queda a medio camino de los dos, sin conseguir una simbiosis más o menos de calidad. Tampoco creo que sea tarea fácil, porque es tratar de juntar en una misma novela  el realismo de Pérez Galdós y el esperpento de Valle Inclán, algo que me parece reservado a auténticos genios literarios. Ésta es también la razón por la que me parece también que Sin noticias de Gurb es la novela de Mendoza más lograda o más consistente de todas las comentadas en el blog, ya que de principio a fin se mueve en un solo nivel, y, aunque de tono menor, también la única que sigo recomendando.

    No quiero tampoco quitarle lo que sí tiene. Por ejemplo, se sigue agradeciendo la facilidad y riqueza del vocabulario, la fluidez de la lectura, la rica galería de personajes, la habilidad para lograr el calor local de la ciudad de Barcelona en sus diferentes niveles o ambientes sociales. En este caso también pueden gustar el "contrapunteo" que hace Mendoza entre su historia, los diálogos de la obra de teatro que estaría escribiendo el protagonista principal y las noticias sobre el juicio de Nuremberg o el haber sabido enmarcar toda la historia en un espacio temporal –las vacaciones de verano– que por simbolismo o por otras implicaciones ayudan un poco a que la historia tenga un poco más de consistencia. Y quizá también el juego metaliterario del teatro dentro del teatro. Aunque no llega a  los logros de Un drama nuevo, la obra de Manuel Tamayo y Baus, el título de la novela es también apropiado tanto para la comedia que está escribiendo Carlos Prullàs, el protagonista, como para la que le está tocando vivir. La simbiosis, en este caso, resulta convincente.

    Pero me parece que la novela falla como narración. La acción tarda bastante en arrancar, pues realmente no empieza a pasar nada hasta la página 172 (de las 383 que tiene el libro), en la que llega la noticia del asesinato de uno de los personajes. Esas ciento setenta páginas pueden entenderse obviamente como la preparación para todo lo demás, o como un alejamiento de los modelos típicos de la novela policíaca, pero al final acaban lastrando el resto del argumento, sobre  todo porque no dejan claro adónde se dirige el autor y acaban siendo unas páginas que el lector leer como arrastrado, sin ninguna ruptura argumental seria que haya despertado el natural deseo de la ulterior catarsis. 

      De la misma forma, la intriga en torno al autor del asesinato se acaba resolviendo de forma un poco decepcionante. Después de haber creado una buena serie de personajes y situaciones sospechosos,  y de habernos hecho seguir las dobles pesquisas del “jerarca” y del propio Prullàs, acabar solucionando el problema a través de un “deus ex machina”, y acabar endilgando a uno de los ayudantes la culpabilidad del delito secundario, resultan bastante decepcionantes. Igualmente, la decisión final de Lilí, parece bastante inconsecuente con todo lo que se nos ha contado de ella durante la novela. Mejor cerradas están la vida profesional de Prullàs y su relación con Marichuli, pero siguen quedando sueltos otros cabos como Martita, que parece más un adorno que otra cosa, y otros de los personajes que Prullàs ha dejado en Barcelona.

    En fin, Una comedia ligera es también una novela ligera, sin peso suficiente, y que creo que sólo puede interesar a los incondicionales de Mendoza. Yo seguiré esperando. 



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