Uno de los que acabo de 'leer' ha sido El castillo de Otranto (The Castle of Otranto), de Horace Walpole, publicado en 1768 y considerado como el iniciador del género de la novela gótica. No me ha decepcionado, pero tampoco puedo decir que me haya entusiasmado. Quizá porque esperaba un poco más de lo fantástico y lo numinoso, y no tanto esa carga sentimental que tanto me ha recordado a las telenovelas, de las que no soy capaz de aguantar más de cinco minutos seguidos.
Como digo, sí hay algunos acontecimientos extraños, pero la mayor parte del libro está ocupada por escenas 'superemocionales' entre Isabella, Hipolita, Matilda, Theodore y Manfred, y el argumento lleno de anagnórisis, ilógicos imprevistos e inconsecuencias. Lo extraordinario ocurre sobre todo en los capítulos primero y último y de forma relativamente secundaria. El inglés suyo tampoco me ha parecido muy elaborado, aunque tiene la ventaja de ser fácimente inteligible. Se me queda un poco lejos de Robert L. Stevenson y Daniel Defoe. Pero, bueno, en cualquier caso, no deja de ser una lectura provechosa y obligatoria para todos los amantes del género. Sin ella es muy difícil entender el origen y las imaginaria de toda la literatura fantástica europea que le siguió. Lo que sí me pareció interesante es el prólogo, tanto por su interés teórico para entender las técnicas y estrategias narrativas de este tipo de literatura como por ser un perfecto ejemplo de por qué los prólogos son también lecturas obligatorias en todos los géneros.